Los dos perfiles del controller

Los dos perfiles del controller en la empresa

Amazon tiene un controller para el tráfico de sus drones

Hay muchos tipos de controllers (de calidad, precios, costes, almacenes…), aunque en el control de gestión son dos los perfiles principales. Ambos tipos coexisten y se complementan para cubrir la marcha de las actividades y la evaluación de sus responsables, pero con distintos enfoques. Sus prioridades y áreas de actuación difieren significativamente.

El controller financiero se ocupa de la salud financiera 

Históricamente fue el primero en aparecer. Su acción se basa en que, si al final todo llega a las finanzas, se puede evaluar cómo marcha la empresa por su situación financiera. Sus objetivos prioritarios son garantizar la solvencia, vigilar el riesgo financiero y asegurar que la información contable refleje la imagen fiel de la compañía. Trabaja para toda la organización y se sitúa habitualmente en la central corporativa, reportando a la dirección financiera o a la general. En Amazon el controller forma parte de su comité ejecutivo mundial, compuesto por solo siete miembros. Otro de ellos es el director financiero. 

Se centra en el pasado y el presente, utiliza la contabilidad y el presupuesto para analizar los estados financieros y evaluar el desempeño económico de las distintas áreas. Entre sus funciones clave destacan el reporting económico financiero, la coordinación del presupuesto y otros planes, el análisis de sus desviaciones, la elaboración del forecast y la supervisión del cumplimiento normativo y de control interno. Su formación es principalmente económica y analítica. Es un firme candidato para integrarse en el comité de dirección.

El business controller cuida la salud de las operaciones

Es un perfil emergente que se fundamenta en que las finanzas son consecuencia de la marcha de la actividad. Luego al analizar los resultados de la actividad se podrá concluir cómo marcha la empresa. Se implica en la actividad y actúa como un socio estratégico de apoyo a los gestores de línea. No se retira a la retaguardia, sino que se involucra activamente en el núcleo de las operaciones y participa en la toma de decisiones. Sus focos están en la cuenta de resultados, los procesos de gestión, los riesgos de la actividad (no solo los financieros) y la creación de valor. 

Incluso debe entrar en el modelo de negocio. Un gabinete de reclamaciones ofrecía a sus clientes pagar al ganar. Los procesos de reclamación eran largos y exigían peritajes y gastos judiciales. La inversión en circulante se fue disparando hasta resultar inasumible y el gabinete tuvo que declarar default, aunque luego se recuperó al llegar a un acuerdo con sus inversores.

Para anticipar los resultados financieros, utiliza indicadores operativos (KPI) y de riesgo (KRI) y cuadros de mando (CMI y dashboards). Su formación combina el management con las finanzas, lo que le permite comprender el conjunto de la empresa. Es un firme candidato para incorporarse al comité gestor de la unidad o convertirse en el controller corporativo.

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Tendencias y desafíos actuales

La tendencia es que el controller participe en la estrategia y la toma de decisiones y la comunicación de la información en tiempo real. También a que mire más hacia el exterior de la empresa y su futuro. En organizaciones de menor dimensión, un miembro del área contable suele desempeñar ambas funciones, apoyando al dueño, quien siempre está muy atento a todo.

También empieza a ser frecuente que el controller deje de reportar al director financiero. Al fin y al cabo, las finanzas también han de controlarse y es complicado ser juez y parte. Además, conviene separar la planificación y el control para evitar conflictos de interés. Una gran crisis de la banca pequeña se produjo por el fracaso de sus participaciones en otras empresas. Quienes decidieron esas carteras las controlaban y parece que tardaron en reconocer su fracaso. 

El controller se queja de que todavía dedica buena parte de su tiempo a tareas rutinarias y contables. Además, que se ve limitado porque parte de la organización no aprecia su aportación, por la connotación negativa del término controlar. Esto refuerza el recelo de los gestores de las unidades operativas, que pueden percibirlo como un inspector de los de arriba, en lugar de un copiloto del negocio. Pero la tendencia es considerar al controller como un aliado valioso de los gestores por su capacidad para integrar las distintas perspectivas.

Converthia, expertos en finanzas y control de gestión

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