Qué hay que estudiar para ser asesor financiero en España

dos asesores financieros trabajando

Convertirse en asesor financiero es una de las salidas profesionales más sólidas y demandadas dentro del ámbito de las finanzas. Cada vez más personas buscan apoyo profesional para gestionar su patrimonio, planificar inversiones, optimizar impuestos o diseñar una estrategia económica a largo plazo. Esto ha elevado el perfil del asesor financiero, que hoy debe combinar conocimientos técnicos, visión estratégica, habilidades comerciales y certificaciones oficiales.

En este artículo analizamos qué hay que estudiar para ser asesor financiero en España, las titulaciones más habituales, las certificaciones exigidas por la CNMV, cómo es el día a día del profesional y qué opciones de carrera y salario ofrece esta profesión.

Estudios necesarios para poder ejercer como asesor financiero

Seguramente la primera pregunta que se te viene a la cabeza es: ¿Qué estudios necesito para poder ser analista financiero? 

Aunque el acceso a este perfil profesional es relativamente flexible, existe un recorrido formativo claro que aumenta significativamente las posibilidades de empleabilidad y permite ejercer con plenas garantías. La formación universitaria, la especialización mediante másteres y la obtención de certificaciones oficiales son aspectos clave.

Carreras o grados universitarios

Para quienes desean orientar su carrera al asesoramiento financiero, las titulaciones universitarias más recomendadas son Administración y Dirección de Empresas (ADE), Economía o Finanzas y Contabilidad.

En el caso de ADE, es la carrera más versátil y una de las más habituales entre los asesores financieros. Proporciona una formación general en gestión empresarial, contabilidad, finanzas corporativas, marketing y estrategia. Aporta una base sólida para entender el funcionamiento global de empresas y mercados.

Por otro lado, el grado en Economía profundiza en el análisis económico, la macroeconomía, la microeconomía y el funcionamiento de los mercados financieros. Es una excelente opción para quienes buscan un enfoque más analítico y orientado al estudio del comportamiento económico.

Y si optamos por Finanzas y Contabilidad, la carrera ofrece una formación muy específica en análisis financiero, gestión financiera, mercado de valores, fiscalidad, contabilidad avanzada y auditoría. Es posiblemente el grado más directamente conectado con las funciones reales que ejerce un asesor financiero.

Formación Profesional, Grados Medios o Superiores

La FP también puede ser una puerta de entrada. En este contexto, existen ciclos formativos como Administración y Finanzas (Grado Superior), Gestión Administrativa (Grado Medio) o Asistencia a la Dirección.

Estos ciclos proporcionan una base aplicada en administración, contabilidad y gestión empresarial. Por sí solos, no suelen ser suficientes para acceder a puestos de asesor financiero, especialmente debido a los requisitos que exige la CNMV en materia de competencias y certificaciones.

Sin embargo, sí son una muy buena opción para acceder a posiciones de soporte financiero, back office o atención al cliente; complementarse con cursos especializados, másteres o certificaciones oficiales; y servir como vía rápida a la universidad para quienes deseen posteriormente cursar un grado o especializarse aún más.

Másteres centrados en las finanzas

Además de los estudios universitarios o la FP, muchos profesionales optan por realizar un máster especializado para adquirir competencias avanzadas y diferenciarse en el mercado laboral.

En este punto es especialmente útil mencionar el Máster en Dirección Financiera de Next Educación, orientado a quienes desean profundizar en la gestión financiera empresarial, el análisis de inversiones y la toma de decisiones estratégicas. Este tipo de programas mejoran notablemente la empleabilidad y preparan al estudiante para asumir responsabilidades directivas o técnicas en el sector financiero.

Asimismo, este programa está acreditado por la CNMV por lo que te capacita para dirigir la gestión financiera de cualquier compañía.

Requisitos legales y certificaciones para ser asesor financiero en España

Más allá de la formación académica, existe un aspecto fundamental para ejercer como asesor financiero: cumplir con la normativa de la CNMV. Desde la entrada en vigor de la directiva europea MiFID II, España exige que cualquier profesional que asesore a clientes sobre productos financieros disponga de una cualificación acreditada y reconocida oficialmente.

En este sentido, las certificaciones más habituales son las siguientes:

  1. EFA (European Financial Advisor)

Es una de las certificaciones más reconocidas en España y Europa para el asesoramiento financiero personal. Acredita conocimientos técnicos en inversiones, fiscalidad, seguros, planificación financiera y ética profesional.

  1. EFP (European Financial Planner)

Es un nivel superior al EFA. Se orienta a profesionales con experiencia que desean especializarse en planificación patrimonial y gestión integral de grandes patrimonios.

  1. Otras alternativas relevantes
  • EFPA Spain – EIP (European Investment Practitioner)
  • CFP (Certified Financial Planner)
  • CFA (Chartered Financial Analyst) — muy valorada para profesionales con un perfil más técnico o analítico.
  • Certificaciones bancarias internas que algunas entidades exigen para posiciones específicas.

Contar con estas certificaciones no solo es una obligación regulatoria en muchos casos, sino también una ventaja competitiva frente a otros candidatos.

¿Qué perfiles demandan las empresas?

El asesor financiero tiene que ser un profesional polivalente que combina conocimientos técnicos con una fuerte orientación al cliente. Las empresas buscan perfiles capaces de interpretar los mercados, comunicar con claridad y adaptarse a un entorno en constante evolución.

En este sentido, los idiomas son un factor diferencial. El inglés se ha convertido en un requisito prácticamente imprescindible. Además, idiomas como francés, alemán o chino aportan un valor añadido para trabajar con clientes de otros países.

También resultan esenciales determinadas habilidades blandas, que marcan la diferencia en el trato con el cliente: comunicación clara y empática, capacidad para simplificar conceptos financieros complejos, habilidades comerciales, escucha activa, gestión del estrés y toma de decisiones informadas.

Por último, la formación continua es un pilar clave dentro del sector. El asesor financiero debe actualizarse constantemente debido a los nuevos productos de inversión, los cambios regulatorios impulsados por normativas como MiFID II, la irrupción de la tecnología fintech y las variaciones en los mercados globales. 

¿Qué hace un asesor financiero y qué lo diferencia de un analista financiero?

Aunque a menudo se confunden, asesor financiero y analista financiero desempeñan funciones claramente diferenciadas. El asesor financiero trabaja directamente con el cliente: analiza su situación económica y sus objetivos, diseña una estrategia de inversión personalizada, explica con claridad los distintos productos financieros y realiza un seguimiento continuo de su patrimonio. Además, otra de las funciones del asesor financiero consiste en acompañar al cliente en decisiones clave. Por ello, su rol exige una comunicación sólida y una relación de confianza constante.

El perfil del analista financiero, en cambio, tiene un enfoque más técnico y orientado al estudio interno. Mientras que el asesor recomienda estrategias de inversión, el analista se dedica a investigar mercados, evaluar empresas, interpretar datos y elaborar modelos financieros complejos. También difieren en la formación habitual: los asesores suelen contar con certificaciones MiFID, mientras que los analistas tienden a especializarse con acreditaciones como el CFA.

Expectativas de carrera y evolución profesional de un asesor en finanzas

El asesor financiero cuenta con un amplio abanico de salidas profesionales y una evolución laboral muy definida. Puede desarrollar su actividad en banca comercial o banca privada, compañías aseguradoras, consultoras especializadas en gestión patrimonial, gestoras de fondos, sociedades y agencias de valores, family offices, fintech, así como en despachos profesionales y asesorías. Esta variedad de sectores convierte la profesión en una opción especialmente atractiva, ya que permite construir una carrera sólida, con estabilidad y oportunidades de crecimiento en ámbitos muy diversos.

En cuanto a la progresión profesional, el recorrido habitual comienza como asesor junior, etapa en la que se realizan tareas de apoyo, análisis básicos y el primer contacto con clientes mientras se adquieren los conocimientos técnicos esenciales (0 a 3 años de experiencia). Más adelante, el profesional pasa a un perfil middle, gestionando clientes de manera autónoma, elaborando recomendaciones personalizadas y participando en la planificación financiera (entre 3 y 7 años). Finalmente, el asesor senior se encarga de clientes con mayor patrimonio, casos complejos y decisiones estratégicas, pudiendo incluso liderar equipos. 

En términos salariales, los rangos varían según experiencia, sector y cartera: de 22.000 a 30.000 euros anuales para un junior; de 30.000 a 45.000 euros en posiciones intermedias; y de 45.000 a 70.000 euros para perfiles senior. En banca privada o en la gestión de grandes patrimonios, las remuneraciones pueden superar los 80.000 euros, especialmente cuando se incluyen variables o bonus por objetivos.

En definitiva, ser asesor financiero en España…

Es una profesión con alta demanda, excelentes perspectivas y un recorrido atractivo para quienes disfrutan del análisis económico y la relación con clientes. Para acceder con garantías, es recomendable contar con una base sólida en finanzas, complementar la formación con un máster especializado y obtener las certificaciones reconocidas por la CNMV.

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